El Gulag comunista

 

Amigo que testarudo es, no tiene fin para sus entuertos, qué lo hace regresar una y otra vez, regresa al mismo sitio buscando la querella por qué no soporta que alguien no acepte sus palabras como leyes, es un mal de los comunistas imponer sus criterios, los comparo como los testigos de Jehová que salen a la calle cada dia, tocan en tu puerta queriendo convencer a todas las personas que se encuentran en su camino, así son ustedes, imponen criterios como los únicos validos, son la verdad, la razón, por ello lo primero que hacen es eliminar a la oposición, los encierran, las encarcelan, prohíben los partidos en contra, es la democracia de un único partido, es la mejor manera que un hombre se perpetué en el poder sin importarle lo que piensen los demás, cuando un país comunista a preguntado a su pueblo si quieren cambiar, todo lo contrario, sierran sus fronteras sumergen él país en la desinformación en una oscuridad medieval.

Sin duda el sistema socialista teóricamente es un sistema perfecto, ¿que lo hace desastroso?, los hombres que dirigen los países donde son aplicados, son los hombres que vuelcan sus mezquinos intentos desde su situación de poder acabando y destruyendo todo ápice de libertad en los hombres que gobierna, se imponen a sangre y fuego, lo demuestra la historia desde sus inicios cuando a la muerte de el creador de la Unión Soviética Vladimir Ilich Lenin en 1924, su sucesor, el camarada Stalin comenzó una nefasta etapa de persecución contra sus mismos compañeros del partido, contra todo el que le hiciera sombra, hasta su país de residencia vino escapando el camarada León Trotsky, allí fue recibido en la casa de los pintores Diego Rivera y Frida Kahlo.

Jaime Ramón Mercader del Río, el asesino de nacionalidad española, que en agosto de 1940, encubriéndose bajo identidades falsas, asesinó al dirigente revolucionario León Trotsky en su morada de Coyoacán. Este magnicidio fue la culminación de una escalada de crímenes que, ordenados por José Stalin a mediados de la década del treinta, tuvieron por objeto eliminar toda voz opositora al poder autocrático de la burocracia en la Unión Soviética y destruir la vanguardia revolucionaria del proletariado. La alevosía y la acción brutal con que se consumó el asesinato de Trotsky, convierten el hecho en uno de los crímenes más repulsivos de la historia. Ejecutar la orden de Stalin le valió a Mercader, tras su liberación en 1960, la condecoración de Héroe de la Unión Soviética y, posteriormente, ser huésped del gobierno de Fidel Castro en Cuba, país donde murió víctima de cáncer en 1978. Coincidencias de la historia.

Stalin disponía de todo el poder y lo ejercía en forma absoluta. Ello generando un fuerte rechazo aun dentro del partido. Stalin respondió organizando purgas de opositores. Millones de funcionarios, miembros del partido y personas comunes fueron arrestados, torturados y obligados a confesar toda clase de crímenes de los que en su mayoría eran inocentes. Se organizaban juicios simulados en los que invariablemente eran encontrados culpables y sentenciados a muerte o recluidos en campos de trabajo. Algunos historiadores calculan que hasta 1938 el número de víctimas del estalinismo ascendía a ocho millones. Entre ellas se encontraban los “viejos bolcheviques”, dirigentes de la revolución de octubre de 1917, y muchos de los mejores intelectuales y hombres de la cultura. Se trataba de pérdidas muy graves para un país en el que la clase educada era aún reducida.

Entre los numerosos crímenes cometidos por Stalin se cuenta el de la hambruna forzosa de Ucrania durante los años 1932-1933. Como es común en los países en los que reina el socialismo, las hambrunas intencionadas se han usado como arma política utilizada para alcanzar los deseados objetivos contra varias clases. Las víctimas señaladas en esta ocasión fueron los kulaks. Cuando Stalin alcanzó el poder en 1924, vio el nacionalismo ucraniano como una amenaza al poder soviético, creyendo que cualquier insurrección futura podría provenir probablemente de los kulaks. Así que decidió aplastarles utilizando los métodos que tan exitosos habían sido en la URSS durante la política de “liquidación como clase”. En 1929, arrestó a miles de intelectuales ucranianos bajo falsos cargos, los fusiló o los envió a campos de trabajo en Siberia. Llevó a cabo la colectivización de las explotaciones ucranianas requisando todas las tierras y el ganado privados, lo que afectó aproximadamente al 80% de la población de Ucrania, anteriormente conocida como el granero de Europa. Declaró a los kulaks enemigos del pueblo.

 

Josip Broz, "Tito" Al término de la guerra, Tito controlaba todo el aparato militar y político e impulsó la creación de un Frente Popular que, en las elecciones del 11 de noviembre, obtuvo el 90,48% de los votos. El 29 de noviembre de 1945 se proclamó la República Federal Popular Democrática de Yugoslavia, controlada por el partido comunista que, en 1954 tomaría el nombre de Liga de los Comunistas. A diferencia de otras Repúblicas de Europa del este, los comunistas yugoslavos fueron los que liberaron el país y esto dio a sus dirigentes una gran libertad de acción A pesar de los esfuerzos "democráticos" de Josip Broz, su figura no pasa el juicio de la Historia como genocida: Bajo su gobierno se encarceló y ejecutó a los "Enemigos del Estado", es decir los colaboradores --supuestos y reales-- de la ocupación nazi y los considerados demasiado pudientes para el gusto comunista, a quienes se tildaba de "sucios capitalistas".
Después de 1948, muchos de quienes se opusieron de una u otra forma al régimen de Tito terminaron en una prisión construida en Goli Otok (Isla Desnuda), remoto paraje en medio del mar Adriático,  hoy territorio de la república ex yugoslava de Croacia.
El Estado castigó luego, en los años 60 y 70, a los liberales, quienes por lo general eran intelectuales que aspiraban a mayores espacios de democracia. No fueron enviados a Goli Otok, pero sufrieron la proscripción, se les impidió trabajar o se los encarceló.
En Belgrado destacados intelectuales, médicos, actores y abogados fueron ejecutados sin siquiera proceso judicial, inmediatamente después de la liberación de la ciudad.
En un sólo día, 105 hombres murieron fusilados en las afueras de la capital. Sus nombres aparecieron días después en la prensa, que los describió como enemigos del Estado y notificó la confiscación de sus bienes.
Unas 65.000 personas pasaron entre cinco y ocho años en Goli Otok. La mayoría no fueron condenadas por ningún tribunal.
La única actividad posible para ls prisioneros en Goli Otok era picar bloques de roca en la árida y pequeña isla, que ni siquiera aparecía en los mapas de la antigua Yugoslavia. Entre los presos en la isla había unas 12.000 mujeres.
Esta prisión, desmantelada a fines de los años 60, fue uno de los secretos mejor guardados por el régimen de Tito. Antes de ser liberados, los presos debían firmar un documento que los comprometía a guardar el secreto sobre su existencia.

 

                                                                                                                                               8/18/2011

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