La Habana ordeno, retomemos las armas

 

Desde que alias Jesús Santrich desapareció en Colombia luego de su liberación todos los caminos conducían a Venezuela, bien se sabe el régimen de Maduro es desde su antecesor, el fallecido Hugo Chaves,  refugio para los grupos de guerrilleros colombianos.

Tras la muerte de alias Raúl Reyes en territorio de Ecuador y la incautación de sus computadores por parte del ejército colombiano, se conoció de la ubicación de campamentos guerrilleros en territorio de Venezuela, según informes del ejército de Colombia, Iván Márquez y otros jefes guerrilleros tenía sus campamentos en el estado Zulia, en la serranía del Perijá, a pocos kilómetros de la frontera entre los dos países.

Es imposible esconder la verdad, desde el arribo de Chávez a Miraflores la guerrilla colombiana ha encontrado en Venezuela un puerto seguro.

Nuevamente los dos líderes guerrilleros buscaron refugio en Venezuela, muy cerca de Nicolás Maduros, este les facilito su avión residencial para que junto a Adán Chávez, quien además de hermano de Hugo Chávez es el actual embajador de Caracas en La Habana, viajaran el 10 de agosto a la capital cubana.

En la reunión con Raúl Castro quedo muy clara la nueva estrategia a tomar por los lideres terroristas, el fracaso de las elecciones realizadas en Colombia donde la guerrilla y tampoco el líder izquierdista Gustavo Petro, un antiguo guerrillero del M-19, lograron llegar a la Casa de Nariño era necesario retomar la lucha.

Raúl Castro necesita urgentemente un nuevo país que desangrar, el colapso de la economía Venezolana y las nuevas medidas tomadas por la administración de Donald Trump, además de la crisis social y económica que vive la isla lo tienen en un verdadero atolladero.

Colombia puede ser un buen banquete para la mesa del dictador cubano, además de sus riquezas es el principal enemigo de Maduro en la región.

El retorno a las armas y la selva por parte de de los disidentes de las FARC y su unión con el ELN crea un nuevo frente de batalla para el presidente Iván Duque, los antiguos guerrilleros de la izquierda revolucionaria americana, convertidos en narcotraficantes,  apoyados y adoctrinados por Fidel Castro desde su surgimiento hoy tienen dos frentes contra la libertad y la democracia en el país, uno, en la selva donde el sonido de las armas y la muertes traerán  nuevas tragedias para los campesinos de los dos países. El segundo frente estará en el Capitolio Nacional, desde sus cinco curules en el senado y la cámara de representantes harán todo lo posible para debilitar el gobierno de Duque.

Al presidente colombiano solo le queda un camino, la mano dura contra los terroristas, con los bandidos no se firman acuerdos de paz, los terroristas solo entienden un idioma, las mismas balas con las que hablan, deben escuchar. a los terroristas, comunistas y narcotraficantes se le debe dar plomo tres veces al día, en el desayuno, en el almuerzo y en la cena.

La Habana necesita desestabilizar a Colombia para su provecho, pero Raúl en su senilidad no tuvo en cuanta la coyuntura actual de la región, el presidente Trump se ha propuesto terminar con el comunismo en América, tiene sus ojos fijos en Venezuela, el principal exportador de Cocaína hacia los Estados Unidos, además de ser un escondite seguro para grupos radicales de origen árabe, es patrocinador del terrorismo y el causante del éxodo de millones de venezolanos que invaden los países vecinos creando una crisis humanitaria en el área, por la otra parte su propio gobierno, para todos es sabido que Cuba es el puntal de Venezuela y Nicaragua, tropas cubanas son partes del anillo de seguridad de Maduro y dirigen las operaciones militares y represivas en los cuarteles de las dos naciones, en franca intromisión en los asuntos internos de los dos países.

Los cubanos quieren ser los gendarmes de América, desean convertir toda la región en su patio privado, fue el sueño del fallecido Fidel Castro, donde ellos manipulen a los gobiernos y ser el imperio de los mendigos.

Raúl lo necesita, quiere morir en su lecho, como lo hizo su hermano y no en una celda fría juzgado por crímenes de lesa humanidad.   

Esa es la razón por la cual regresan a las armas los disidentes de la FARC, tenía razón Uribe y el pueblo colombiano cuando dijo no a la firma de la paz.

La Habana lo ordeno, a diferencia de él Che en Bolivia, esta vez si llegan noticias de Manila.

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